La ciencia global en peligro

Por Jan Velterop

Montaje en el que se lee "#DefiendeLaInvestigación". Debajo, hay cuatro iconos. El primero muestra una mano levantada delante de tres bocadillos sobre el texto "1. Resist"; el segundo, una boya salvavidas sobre el texto "2. Safeguard"; el tercero, una hoja de papel y un lápiz sobre el texto "3. Track"; el cuarto, un icono de compartir sobre el texto "4. Track".

Imagen: Montaje realizado con elementos gráficos del sítio #DefendResearch.

Recientemente, el gobierno estadounidense ha alarmado a la comunidad científica, no solo en Estados Unidos (EE. UU.), sino a nivel mundial, al censurar términos utilizados en comunicaciones científicas y propuestas de financiación, además de prohibir la comunicación entre los investigadores comunicarse, en particular con científicos extranjeros. En las Notas,1,2 se muestra una lista parcial de términos prohibidos en publicaciones científicas y propuestas de investigación.

Parece improbable que esto se aplique a todas las disciplinas; las disciplinas técnicas y de ingeniería podrían no verse afectadas. La mayor parte de la atención de los esfuerzos de censura del gobierno parece haberse dirigido a áreas con fuerte controversia ideológica, como las ciencias médicas y de la vida, las ciencias ambientales y climáticas, y las ciencias sociales. La lista de términos censurados parece corroborarlo.

La idea de que esto solo sea relevante para científicos estadounidenses o de otros países que trabajan en Estados Unidos es errónea; investigadores de todo el mundo se están viendo afectados. En los Países Bajos, por ejemplo, algunos investigadores que monitorean el estado de los bosques a nivel mundial mediante satélites han recibido correos electrónicos, aparentemente del USGS (United States Geological Survey, el Servicio Geológico de Estados Unidos), etiquetados como de “Alta Prioridad”. Se adjuntó una lista de preguntas junto con la solicitud de responder en el plazo de una semana tras recibir el correo electrónico. El USGS indicó que la United States Office of Management and Budget (OMB, la Oficina de Administración y Presupuesto de los Estados Unidos) había ordenado el envío de estos mensajes.

Una muestra de las 36 preguntas formuladas en el correo electrónico (parafraseadas):

  • “¿Le informa su institución periódicamente sobre los peligros de la lucha contra el terrorismo?”
  • “¿Puede confirmar que su institución no ha recibido subvenciones de la República Popular China?”
  • “¿Contribuye su proyecto a limitar la inmigración ilegal o a fortalecer la seguridad de las fronteras estadounidenses?”
  • “¿Puede confirmar que su proyecto no está relacionado con los derechos climáticos o ambientales, ni siquiera con elementos de estos?”
  • “¿En qué medida ayuda su proyecto a combatir los intentos de ejercer influencias perjudiciales, incluidas las de China?”
  • “¿Cuál es el impacto de su proyecto en el aumento de la influencia estadounidense en los gobiernos extranjeros, así como en la confianza y la reputación entre ellos?”
  • “¿Afecta su proyecto a los esfuerzos para fortalecer las cadenas de suministro estadounidenses, en particular el suministro de tierras raras?”

Si se plantean preguntas como estas a investigadores de los Países Bajos, no hay motivos para creer que no se plantearán a investigadores de otros países. Las universidades neerlandesas han pedido a los investigadores que hayan recibido estos correos electrónicos que alerten a las autoridades universitarias y se abstengan de responder a las preguntas.

Estos correos electrónicos y sus preguntas conmocionaron a la comunidad científica. Cualquier colaboración con científicos estadounidenses parece haberse vuelto prácticamente imposible. Es difícil imaginar cómo científicos del resto del mundo podrán seguir publicando en revistas estadounidenses, o incluso en revistas publicadas fuera de Estados Unidos, con un simple editor jefe estadounidense.

También es difícil imaginar cómo se puede pedir, o incluso confiar, a investigadores estadounidenses que revisen por pares manuscritos enviados por investigadores de fuera de Estados Unidos. Es probable que la asistencia de investigadores no estadounidenses a congresos en Estados Unidos disminuya o incluso desaparezca por completo. Asimismo, la asistencia de científicos estadounidenses a congresos celebrados en otros países se verá gravemente restringida.

Todo el sistema global de comunicación científica se ve afectado de forma fundamental. Todavía no está claro, al menos para mí, cómo reaccionarán las editoriales de literatura científica. ¿Se negaría la revista Nature a considerar manuscritos enviados por autores estadounidenses? ¿Rechazaría la revista Science a autores de países distintos de Estados Unidos? Las mismas preguntas se aplican, por supuesto, a cualquier otra revista científica y académica. Habrá que esperar y ver.

Quizás este sea el momento adecuado para considerar los preprints. Si bien algunos de los servicios de preprints más destacados se encuentran en EE.UU. y, por lo tanto, se enfrentarán a los mismos dilemas que las revistas.

Y luego están las bases de datos. La integridad de las que se encuentran en EE.UU. también podría estar en juego.

Es evidente que la comunidad científica mundial se enfrenta a un momento difícil e incierto. Es crucial seguir creyendo en el valor de la investigación científica, a pesar de los obstáculos que impone el actual gobierno estadounidense. Las trabas ideológicas que está erigiendo el gobierno estadounidense pueden no ser únicas en el mundo; otros países también podrían hacerlo. Sin embargo, dada la preeminencia de la ciencia estadounidense, el efecto de estas medidas estadounidenses es potencialmente devastador.

Es de esperar que la comunidad investigadora, especialmente en EE.UU., logre desafiar las políticas gubernamentales y revertir lo que podría llamarse “errores de juicio”, si no de justicia.

Varios científicos estadounidenses han redactado la Declaration To #DefendResearch Against U.S. Government Censorship3 (Declaración para defender la investigación contra la censura del gobierno de Estados Unidos) y se insta a los científicos de todo el mundo a firmarla y difundirla.

 

Notas

1. La lista parcial de términos de #DefendResearch que ya no se permiten en el intercambio de conocimiento en Estados Unidos, como se menciona más arriba:

  • Abogacía (advocacy)
  • Antirracismo (antiracist)
  • Barrera (barrier)
  • Desatendido
  • Desigualdades (inequities)
  • Discapacidad (disability)
  • Diversidad (diversity)
  • Diversidad de orígenes (diverse backgrounds)
  • Diversificado/a (diversified)
  • Dominio masculino (male dominated)
  • Equidad (equity)
  • Etnicidad (ethnicity)
  • Excluido/a (excluded)
  • Exclusión (exclusion)
  • Femenino (female)
  • Género (gender)
  • Históricamente (historically)
  • Incitación al odio (discurso de ódio)
  • Inclusión (inclusion)
  • Inclusivo/a (inclusive)
  • Institucional (institutional)
  • Interseccional (intersectional)
  • Marginalizado (marginalized)
  • Minoría (minority)
  • Mujeres (women)
  • Multicultural (multicultural)
  • Opresión (oppression)
  • Polarización (polarization)
  • Racialment (racially)
  • Relevancia cultural (cultural relevance)
  • Segregación (segregation)
  • Sesgo implícito (implicit bias)
  • Sesgos (biases)
  • Sistémico (systemic)
  • Socioeconómico (socioeconomic)
  • Subatendidos (underserved)
  • Subrepresentado/a (underreoresented)
  • Trauma (trauma)
  • Víctimas (victims)

2. Lectura adicional (en inglés): Responding to the Current Political Moment in the United States

3. Declaration To #DefendResearch Against U.S. Government Censorship [online]. #DefendResearch. 2025 [viewed 26 March 2025]. Available from: https://www.defendresearch.org/

Referencias

Declaration To #DefendResearch Against U.S. Government Censorship [online]. #DefendResearch. 2025 [viewed 26 March 2025]. Available from: https://www.defendresearch.org/

Responding to the Current Political Moment in the United States [online]. Association of University Presses. 2025 [viewed 26 March 2025]. Available from: https://aupresses.org/news/responding-to-the-current-political-moment-in-the-united-states/

Enlaces externos

#DefendResearch

 

Sobre Jan Velterop

Jan Velterop (1949), geofísico marino llegó a ser editor científico a mediados de 1970. Comenzó su carrera de editor en Elsevier en Ámsterdam. En 1990 se convirtió en director de un diario holandés, pero retornó a la publicación internacional de ciencia en 1993 en Academic Press en Londres, donde desarrolló el primer acuerdo nacional que le dio acceso electrónico a todas las revistas AP a todos las instituciones de educación superior en el Reino Unido (más adelante conocido como el BigDeal). A continuación se unió a Nature como director pero rápidamente se cambió para ayudar a levantar a BioMed Central. Participó en la Budapest Open Access Iniative (BOAI). En 2005 se unió a Springer, con sede en el Reino Unido como Director de Acceso Abierto. En 2008 lo dejó para ir a ayudar en el desarrollo de enfoques semánticos para acelerar el descubrimiento científico. Es un defensor activo del Acceso Abierto conforme al BOAI, en el uso de la microatribución, el sello distintivo de la llamada “nanopublicación”. Publicó varios artículos en ambos temas.

 

Traducido del original en inglés por Ernesto Spinak.

 

Como citar este post [ISO 690/2010]:

VELTEROP, J. La ciencia global en peligro [online]. SciELO en Perspectiva, 2025 [viewed ]. Available from: https://blog.scielo.org/es/2025/03/26/la-ciencia-global-en-peligro/

 

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