Relevancia de los libros en la comunicación científica – el caso SciELO Libros

Por Ernesto Spinak

Introdución

Photo: SciELO.

El Programa SciELO celebrará 20 años de operación en pleno proceso de alineamiento con los avances de la Ciencia Abierta. Con ese motivo para los días 24 y 25 de setiembre se han constituido ocho grupos de trabajo especializados. El grupo GT8 analizará uno de los tipos clásicos de la literatura científica – el libro académico.

Como dice la presentación del GT8 “Aunque el libro está presente en todas las áreas del conocimiento, su relevancia en la comunicación de la investigación se destaca con más énfasis en las áreas humanas, literatura, letras y artes. […] El alcance de este grupo de trabajo es analizar la relevancia del libro académico en la comunicación de la investigación, el estado actual y las tendencias de la publicación online y la indexación de libros académicos en los países de la Red SciELO y los desafíos para la adopción de estándares que maximicen su visibilidad, uso e impacto”1. Las siguientes reflexiones se publican a los efectos de impulsar un debate abierto entre todos los participantes y lectores de SciELO en Perspectiva y estimularlos a que aporten sus opiniones. Al final de este post tendrán instrucciones sobre cómo participar.

El GT8 inicia con el apoyo de una bibliografía seleccionada2, que sirvió de base para escribir este post.

Una breve historia del libro académico

En los tiempos antiguos las ideas científicas eran recopiladas en manuscritos que luego se compilaban como libros, por filósofos tales como Aristóteles, Ptolomeo, Euclides, Galeno y muchos otros.

Estos manuscritos, a través de la civilización árabe, fueron preservados y transmitidos hasta que vuelven a aparecer en Europa al final de la Edad Media cuando surgen las primeras universidades: Universidad de Bolonia, Italia (1088), Universidad de Oxford, Reino Unido (1096), Universidad de Salamanca, España (1218), Universidad de Padua, Italia (1222), y un largo etcétera.

La proliferación de los cursos universitarios crearon la demanda por libros y, llegando a mediados del siglo XV, gracias a la invención de los tipos móviles por Gutenberg, se transforma el sistema de producción de libros facilitando la comunicación científica en soportes duraderos y económicos. Como consecuencia de esta nueva tecnología se genera una revolución en el proceso de almacenamiento, diseminación y recuperación de la información.

Desde los antiguos griegos hasta el Renacimiento, los libros fueron los principales medios para conservar y diseminar la ciencia. También ha sido una constante que a lo largo de la historia, las nuevas tecnologías siempre contribuyeron a ampliar el acceso a la información respondiendo a nuevas necesidades y abriendo nuevos caminos.

A mitad del siglo XVII el intercambio epistolar se convirtió en el mecanismo más usado para comunicar los resultados de las investigaciones entre pares, tales como las que escribían Copérnico, Galileo, Kepler y muchos otros que usaron ese medio de comunicación. Fue entonces que las incipientes sociedades científicas, como la Royal Society de Londres, comenzaron a patrocinar este medio para el intercambio de información y anunciar descubrimientos. La formalización de estos procedimientos de correspondencia dio como resultado el nacimiento de las dos primeras revistas científicas del mundo: Journal des Sçavans (Paris) en enero de 1665 y tres meses más tarde las Philosophical Transactions of the Royal Society of London.

Esas revistas, seguidas de muchas otras después, construían la memoria de la ciencia y la divulgación de los resultados. Eran instrumentos apropiados de comunicación porque cumplían con las siguientes funciones:

  • Suministrar respuestas a preguntas;
  • Contribuir a la actualización profesional;
  • Estimular el descubrimiento y entendimiento de los nuevos campos de interés;
  • Divulgar las tendencias emergentes;
  • Verificar la confiabilidad de los nuevos conocimientos;
  • Ampliar los intereses de los científicos;
  • Ayudar al perfeccionamiento de los científicos.

Las revistas junto con los libros cubrieron en buena medida esas necesidades durante todos los siglos de la Edad Moderna y los comienzos de la Edad Contemporánea, hasta que luego de la II Guerra Mundial, el mundo cambió. En todos sus aspectos, incluso en la manera de realizar y comunicar la ciencia.

Fue en los años 60’s que los análisis de William Garvey y Berver Griffiith describieron un modelo general sobre el flujo de la información científica en las diversas áreas del conocimiento. Según este modelo la comunicación científica pasa por varias etapas intermedias, comenzando con informes preliminares, luego encuentros en reuniones científicas, publicación en anales de congresos, a veces preprints, para finalmente ser publicado en medios formales.

Con el surgimiento de los medios electrónicos, a fines del siglo pasado, se genera una nueva cultura impulsada por las tecnologías digitales y las redes, con un gran florecimiento de las comunicaciones informales entre pares científicos. Es aquí entonces, en las redes informales, donde se fueron produciendo las principales modificaciones de la comunicación entre científicos.

La ascendencia de Internet impactó profundamente en el ambiente científico, como un poderoso medio de comunicación, y posibilitó que la producción científica ampliara su alcance extendiéndose desde las revistas y los libros electrónicos hacia los repositorios, los blogs, las bibliotecas digitales como medios de divulgación más rápidos de la ciencia, y que se presentan como modelos exitosos de popularización de temáticas orientadas a la ciencia y la tecnología, ampliando cada vez más la circulación de la información, primero entre pares y luego al público en general.

Este sistema hiperconectado que permite la retroalimentación continuada subraya claramente una de las características de la ciencia, de que el conocimiento científico es provisorio, que permanentemente se revisa a sí mismo, y como resultado aumenta la memoria colectiva tanto la formal publicada como los medios informales.

El ciclo del conocimiento adquiere una nueva forma de compartir información de producción/recopilación de datos y la producción de textos en forma cooperativa hasta que llega su publicación formal.

Desde su comienzo histórico, hace casi mil años, las universidades han sido actoras fundamentales en la comunicación científica, sea mediante la edición de revistas académicas o la edición de libros. En particular, la producción de libros por las editoriales universitarias trasciende la misión de diseminación de un producto y la socialización de saberes. En el proceso de edición la universidad incorpora a sus libros valores estéticos, académicos y sociales, gracias a que pasan por un proceso de evaluación por pares mediante un consejo editorial. Esto es un importante valor agregado que ofrecen los libros que son producidos por las instituciones académicas.

Por eso es pertinente la pregunta: ¿están las editoriales universitarias de libros alineadas con la nueva forma de producir ciencia? Nos referimos a Ciencia Abierta, Gestión de Datos, disponibilidad de repositorios de preprints, definición de políticas para el reuso de los datos, transparencia y la aceleración de la diseminación de resultados.

Pensemos si las editoriales universitarias están publicando sus libros bajo políticas que reflejan el modelo emergente de diseminación de la ciencia que tiene las siguientes características:

  • Compartir datos en todas las etapas de la investigación, donde los científicos colaboran;
  • Difundir la información que se publica en libros también en línea vía blogs, redes sociales, wikis, etc;
  • Publicar los libros bajo diferentes licencias de copyright como los Creative Commons, o disponerlos en el dominio público, etc.

¿Qué requieren los libros académicos para aggionarse al mundo digital y la Ciencia Abierta?

Hagamos una pausa para reflexionar sobre las formas de comunicación científica que hacen las universidades, sea en revistas o mediante libros:

  • Cada disciplina tiene un modelo diferente de publicación;
  • Las ciencias naturales requieren un modelo dinámico y conciso, por eso mayoritariamente usan revistas.
  • Las ciencias sociales y humanidades publican de preferencia en libros pues necesitan una presentación textual más extensa.
  • Pero también, a la hora de publicar, pesan los criterios de las agencias de fomento y las instituciones a las que están vinculados los investigadores.

Las revistas se han convertido en canales más prestigiosos en relación a los libros para fines de evaluación en un sistema de recompensas, pues, a diferencia de las revistas, algunos patrones de evaluación (visibilidad, impacto, citaciones) no fueron suficientemente adoptados y adaptados para el mundo editorial de los libros. Esto es una desventaja y que debería ser atendida.

¿Qué metodologías y tecnologías debería incorporar el sistema editorial de libros de las universidades para acortar la distancia con el mundo de las revistas académicas? ¿De qué forma las editoriales universitarias pueden alinearse con la ciencia abierta?

Resulta ser una necesidad inmediata promover a las editoriales universitarias que incorporen estándares internacionales a su producción, como los que siguen en la lista:

  • Interoperabilidad de información entre bases de datos;
  • Interoperabilidad de los libros en el flujo de la comunicación científica;
  • Reformulación del modelo de negocio para abarcar la publicación de libros en medios electrónicos, bajo nuevas licencias de autor;
  • Creación de estrategias de ampliación de su diseminación;
  • Promover y facilitar la indexación de los textos completos, cuya importancia se refleja en el aumento del uso e impacto por citas;
  • Adoptar el uso de identificadores persistentes para los libros y sus autores (DOI, ISNI, ORCID, etc.).

Cómo participar en este foro abierto

Esto es apenas una lista básica y preliminar, seguramente incompleta pero el tema es muy importante para la Red SciELO Libros, porque “la gran mayoría de las universidades e institutos de investigación y desarrollo y una minoría de sociedades científicas y asociaciones profesionales de los países de la Red SciELO operan editoriales que además de los libros de texto y de divulgación científica publican obras que comunican resultados de investigaciones. Al mismo tiempo, los sistemas nacionales de evaluación de la producción científica cuentan con metodologías o sistemas de evaluación de libros complementando los de revistas. En menor escala que las revistas, la publicación de libros académicos es también parte integral de las infraestructuras de investigación”1.

Usted está invitado a participar y cooperar con la conmemoración de ScIELO 20 Años a través de comentários, testimonios, posts, artículos, etc, relacionados con el tema de este grupo de trabajo, que se puede acceder en <https://www.scielo20.org/redescielo/grupos-de-trabalho/gt8>.

Notas

1. GT8 – Relevancia de los libros académicos en la comunicación de la investigación [online]. SciELO 20 Años. 2018 [viewed 07 August 2018]. Available from: https://www.scielo20.org/redescielo/es/grupos-de-trabajo/gt8/#1521832077831-c8dae681-e2a4

2. Se tuvieron como base para este post los documentos publicados en el Grupo de Trabajo 8 de la Reunión de la Red SciELO de la Semana SciELO 20 Años:

Referencias

DARNTON, R. A questão dos livros: passado, presente e futuro. São Paulo: Companhia das Letras, 2010. Available from: http://seer.ufrgs.br/aedos/article/viewFile/16873/11954

GT8 – Relevancia de los libros académicos en la comunicación de la investigación [online]. SciELO 20 Años. 2018 [viewed 07 August 2018]. Available from: https://www.scielo20.org/redescielo/es/grupos-de-trabajo/gt8/#1521832077831-c8dae681-e2a4

RONCAGLIA, G. La cuarta revolución: seis lecciones sobre el futuro del libro. Bogotá: Ediciones Uniandes; Vila María: Eduvim, 2015.

ROSA, F.G.M.G. and BARROS, S. Comunicação científica: reflexões preliminares para o GT “Relevância dos livros acadêmicos na comunicação da pesquisa” [online]. SciELO 20 Anos. 2018 [viewed 07 August 2018]. Available from: https://www.scielo20.org/redescielo/wp-content/uploads/sites/2/2018/07/ROSA-F_-BARROSS.-Comunicacao-Cientifica.pdf

Enlace externo

GT8 – Relevancia de los libros académicos en la comunicación de la investigación <https://www.scielo20.org/redescielo/es/grupos-de-trabajo/gt8>

 

Sobre Ernesto Spinak

Colaborador do SciELO, Ingeniero en Sistemas y Lic. en Biblioteconomía, con Diploma de Estudios Avanzados pela Universitat Oberta de Catalunya y Maestría en “Sociedad de la Información” por la Universidad Oberta de Catalunya, Barcelona – España. Actualmente tiene una empresa de consultoría que atiende a 14 instituciones de gobierno y universidades en Uruguay con proyectos de información.

 

Como citar este post [ISO 690/2010]:

SPINAK, E. Relevancia de los libros en la comunicación científica – el caso SciELO Libros [online]. SciELO en Perspectiva, 2018 [viewed ]. Available from: https://blog.scielo.org/es/2018/08/07/relevancia-de-los-libros-en-la-comunicacion-cientifica-el-caso-scielo-libros/

 

2 Thoughts on “Relevancia de los libros en la comunicación científica – el caso SciELO Libros

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