Por Carmino de Souza

Imagem: tocco earth vía Unsplash.
Este es un tema extremadamente importante y preocupante para los académicos que practican la ciencia correctamente y buscan dar a conocer su trabajo en las mejores y más éticas revistas científicas nacionales e internacionales. Reproduciré aquí, en gran parte, lo publicado por Zeppelini Editorial1 el 10/06/2025, y también expreso mi preocupación al respecto. En las últimas dos décadas, la publicación científica ha experimentado una transformación tecnológica y económica que ha dado paso a modelos más heterodoxos y, lamentablemente, a prácticas depredadoras.
La publicación depredadora (Predatory publishing) se refiere a revistas y editoriales que cobran (y muy caro) a los autores por publicar, se atribuyen prácticas de revisión por pares e indexación inexistentes o fraudulentas, y priorizan los ingresos rápidos en detrimento de la calidad científica. El fenómeno no es marginal: estudios y encuestas indican un crecimiento exponencial del volumen de artículos publicados por medios cuestionables desde 2010, con estimaciones que apuntan a un salto de decenas de miles a cientos de miles de artículos en un corto período de tiempo.
El modus operandi de estas revistas está relativamente estandarizado. Emplean tácticas de reclutamiento como el spam masivo a investigadores (correos electrónicos que prometen una revisión rápida), nombres de revistas que imitan títulos establecidos, falsificación de información sobre comités editoriales e índices, promesas de un “factor de impacto” inexistente y portales de envío improvisados o incluso envíos por correo electrónico. Tras una rápida aceptación, a menudo en cuestión de días, se emite una factura por Cargo por Procesamiento de Artículos (Article Processing Charge, APC), a veces con valores ocultos o cláusulas abusivas.
Estas prácticas han sido bien documentadas por guías y análisis que describen todo, desde el contacto inicial hasta la publicación, sin una revisión sustantiva. Las repercusiones éticas y sociales son múltiples y preocupantes.
En primer lugar, se produce una erosión de la confianza pública en la ciencia: cuando resultados débiles o inventados circulan libremente, y especialmente cuando llegan a los medios de comunicación o a las instancias decisorias, el público tiende a cuestionar el valor del conocimiento científico en su conjunto. La proliferación de estudios con una revisión por pares inexistente o inadecuada alimenta dudas sobre las intervenciones médicas, las políticas públicas y las recomendaciones técnicas, un problema que ha cobrado relevancia a medida que bases de datos y periodistas especializados han documentado cientos de miles de artículos sospechosos y retractaciones.
En segundo lugar, afecta considerablemente a los investigadores jóvenes y a las instituciones con menos recursos: los investigadores postdoctorales y autores de países en desarrollo a menudo se enfrentan a presiones para publicar (evaluaciones, desarrollo profesional, obtención de subvenciones) y pueden ser blancos fáciles para las promesas de publicación rápida.
Publicar en revistas depredadoras puede contaminar el historial académico de un investigador, desperdiciar recursos (pago de APC, horas de trabajo) y debilitar las evaluaciones institucionales que se basan en métricas inocuas.
Estudios y encuestas internacionales indican que una fracción significativa de autores ya ha publicado, intencionalmente o no, en revistas cuestionables, un problema que se agrava al multiplicarse por evaluaciones científicas que ignoran la calidad de la revista. Además del escenario “clásico” de publicación depredadora, surgen prácticas relacionadas que exacerban la crisis de credibilidad: manipulación de la revisión por pares (como revisores falsos o identidades usurpadas), autoría indebida o “autoría invitada”, cortes de información y, más recientemente, el uso irresponsable de inteligencia artificial para generar textos y datos no verificados.
El resultado es una reacción en cadena de contaminación: numerosos artículos falsos o mal validados son citados por revisiones sistemáticas, integrados en bases de datos de evidencia y, en última instancia, replicados en políticas o en la producción periodística, multiplicando el daño.
Investigaciones recientes sobre paper mills (fábricas de artículos) han revelado cómo un fraude bien organizado puede infiltrarse en revistas prestigiosas y aumentar drásticamente el número de retractaciones. Ante esta emergencia, diversas iniciativas y actores han trabajado para mitigar el problema.
Organizaciones de ética editorial, como el Comité de Ética de Publicaciones (COPE), han elaborado directrices para identificar y evitar conductas depredadoras, y para que editores e instituciones fortalezcan los estándares de gobernanza editorial. El Directory of Open Access Journals (DOAJ) ha revisado y reforzado sus criterios de indexación para servir como una “lista blanca” de revistas de acceso abierto confiables.
Bases de datos y redes regionales, como SciELO, han fortalecido las políticas de curación editorial y desarrollo de capacidades en países latinoamericanos, mientras que servicios comerciales (como Cabell’s) e iniciativas independientes mantienen listas e informes que ayudan a bibliotecas e investigadores a detectar riesgos. También han surgido guías institucionales y recomendaciones para las administraciones de investigación sobre cómo capacitar a los investigadores para identificar riesgos y evitar el desperdicio de recursos.
A pesar de estos esfuerzos, existen límites y riesgos: las listas negras pueden ser erróneas o estigmatizar a las revistas en proceso de mejora; los criterios aplicados en contextos del hemisferio norte no siempre se ajustan a las realidades editoriales de otras regiones; y la velocidad a la que evolucionan las fábricas de papel (paper mills) y las técnicas sofisticadas (incluidas las herramientas de IA) a menudo se anticipan a las defensas.
Por lo tanto, los expertos señalan que la respuesta debe ser integral: educación y formación en integridad científica para estudiantes y profesorado; políticas institucionales que prioricen la calidad sobre la cantidad en las evaluaciones; transparencia editorial (datos de revisión, políticas de conflicto de intereses, identidad de los editores); herramientas de detección automática (detección de plagio, análisis estadístico de series sospechosas); y cooperación entre bibliotecas, agencias de financiación e indexadores.
En resumen, el auge de la publicación depredadora es síntoma de una cadena de incentivos defectuosa: un mercado para la atención, métricas simplistas y presiones por la productividad. Abordar el problema requiere combinar la vigilancia (listas fiables y selección de fuentes), el desarrollo de capacidades (alfabetización científica y editorial) y la reforma de las prácticas de evaluación académica. Sin esto, se corre el riesgo de que la ciencia, cuya autoridad se basa en procesos rigurosos y verificables, pierda la confianza que le permite guiar las decisiones públicas y privadas. Por lo tanto, la respuesta es técnica y ética, y debe ser colectiva, transparente y adaptativa, ya que los agentes del fraude editorial también cambian de táctica con rapidez.
Notas
1. A ascensão do predatory publishing: quando a publicação científica vira negócio. Zeppelini Publishers. 2025, [viewed 23 January 2026]. Available from: https://zeppelini.https://zeppelini.com.br/a-ascensao-do-predatory-publishing-quando-a-publicacao-cientifica-vira-negocio-et-al-341/↩
Referências
A ascensão das publicações ‘predatórias’. Hora de Campinas. 2026. [viewed 23 January 2026]. Available from: https://horacampinas.com.br/a-ascensao-das-publicacoes-predatorias-por-carmino-de-souza/
A ascensão do predatory publishing: quando a publicação científica vira negócio. Zeppelini Publishers. 2025, [viewed 23 January 2026]. Available from: https://zeppelini.https://zeppelini.com.br/a-ascensao-do-predatory-publishing-quando-a-publicacao-cientifica-vira-negocio-et-al-341/
Artículo original en portugués
A ascensão das publicações ‘predatórias’
Acerca de Carmino Antonio De Souza
Carmino Antonio De Souza es profesor titular de la Unicamp. Fue Secretario de Salud del estado de São Paulo en la década de 1990 (1993-1994) y de la ciudad de Campinas entre 2013 y 2020. Secretario Ejecutivo de la Secretaría Extraordinaria de Ciencia, Investigación y Desarrollo en Salud del gobierno del estado de São Paulo en 2022 y actual Presidente del Consejo Directivo de la Fundación Butantan. Director Científico de la Asociación Brasileña de Hematología, Hemoterapia y Terapia Celular (ABHH). Investigador principal de CEPID-CancerThera, financiado por la FAPESP.
Traducido del original en portugués por Ernesto Spinak.
Como citar este post [ISO 690/2010]:










Comentarios recientes