El placer de publicar – Publicado originalmente en la revista eLife en Enero/2015

Por Vivek Malhotra y Eve Marder

A los Editores Senior de eLife muchas veces se les pregunta ‘¿cuál es el umbral para publicar un artículo en eLife? Otra pregunta frecuente es: ‘Por qué debería enviar mi mejor trabajo a eLife? La segunda de estas preguntas no es sorprendente porque está en la naturaleza humana desconfiar de cualquier cosa nueva y desafiante. La primera pregunta tiene su origen en nuestra experiencia colectiva de tratar de publicar en revistas que se hicieron muy exclusivas en los días que los costos de impresión y distribución limitaban el número de documentos y páginas que las revistas podían publicar. Aquí preferimos explicar lo que creemos que hace a un artículo apropiado para eLife y cómo funciona el proceso de revisión por pares de la revista.

Para nosotros, el artículo ideal para eLife presenta una descripción precisa de los datos que haga que otros investigadores del área piensen de forma diferente y hagan avanzar este tema. Un artículo eLife debe darle al lector el placer de leer sobre experimentos elegantes o inteligentes, de aprender algo nuevo, de ser desafiado a pensar sobre su tema de una forma innovadora, o de ver una imagen particularmente impresionante que tiene significado porque muestra algún secreto de la vida. Nuestro objetivo en eLife es publicar trabajos que nuestros colaboradores y editores consideran relevantes, rigurosos, perspicaces, esclarecedores o solamente bellos. Está claro, la belleza está en los ojos del que mira y las ideas sobre lo que es bello pueden cambiar a lo largo del tiempo. Sin embargo, algunas cosas siempre serán verdaderamente bellas, como el gran arte o la buena música y también es cierto para la gran ciencia. Felizmente eLife no tiene restricciones sobre cuántos artículos podemos publicar o cualesquier restricción sobre cuántos debemos rechazar. En consecuencia, nuestro desafío editorial es reconocer trabajos excelentes e incentivar autores, revisores y editores a despojarnos de los comportamientos que disminuyen el placer de hacer ciencia y publicar los resultados.

Muchos editores de eLife tienen edad suficiente para recordar los tiempos en que los manuscritos eran enviados por correo. Eso implicaba reunir tres o cuatro copias del original dactilografiado, junto con figuras brillantes que eran copias fotográficas de trabajos artísticos, o datos en bruto. Cuando llegaba el paquete a la oficina del editor, se abría, se le asignaba un número y, enseguida quedaba en la mesa del editor, a veces por semanas, si él (casi siempre era un él) estaba fuera de la ciudad. El editor entonces distribuía una copia del manuscrito a revisores (generalmente sin preguntar si estaban preparados para revisar el artículo, pues se tenía como premisa que, si eran invitados, estarían de acuerdo en revisarlo). Los revisores preparaban sus informes y los enviaban de vuelta al editor, que enviaría una carta con la decisión para el autor. Todo el proceso muchas veces llevaba 2 a 3 meses, a veces más, lo que sería terrible por los patrones actuales. Sin embargo, cuando enviábamos un artículo era con sentimiento de alegría y realización, asociado con cierto alivio pues sabíamos que estaba fuera de nuestras mesas y mentes por el tiempo suficiente para colocar alguna distancia emocional e intelectual entre nosotros y el manuscrito.

Hasta hace 40 años atrás, habían opciones donde publicar, pero cada área tenía una o dos revistas emblemáticas que generalmente eran consideradas la ‘mejor’. Esas revistas eran publicadas más frecuentemente por sociedades profesionales y característicamente publicaban artículos relevantes y detallados, repletos de controles y métodos. En verdad, muchas de estas ‘mejores revistas’ publicaban comúnmente dos o tres artículos en serie de un mismo laboratorio que desarrollaba una historia completa. No fue por accidente que los artículos clásicos de Hodgkin y Huxley, que dilucidaron y modelaron el mecanismo iónico del potencial de acción, fueran publicados como una serie de cinco artículos consecutivos totalizando 75 figuras y 120 páginas en el Journal of Phisiology en 1952. El primer trabajo incluyó una larga y detallada descripción del equipamiento y del método recién desarrollado de fijación de voltaje (voltage clamp), con 7 figuras dedicadas al método. El último artículo, con las 23 figuras y 44 páginas, es tal vez el artículo más famoso en neurociencia computacional, y continúa siendo de lectura obligatoria para todos los alumnos que ingresan en el área. Pero lo que convierte a estos artículos (y muchos otros grandes artículos) en notables es que combinan nuevos datos con una visión sobre el pensamiento que llevó a nuevos experimentos. Cuando volvemos a los artículos clásicos entendemos la mente del científico trabajando: no importa si el artículo tiene 2 o 22 páginas, podemos ver la lógica original de la obra.

La mayoría de los revisores, sin embargo, se preguntan las siguientes cuestiones: ‘¿serían interesantes estos datos?’; ‘¿el manuscrito tiene sentido?¡; y ‘¿los datos apoyan las afirmaciones del autor?’. Algunas manuscritos eran rechazados, obviamente, sin embargo más frecuentemente el proceso de revisión era visto como un mecanismo para perfeccionar el trabajo final publicado. En los últimos años, surgieron nuevas revistas y el número de artículos creció enormemente. Lamentablemente, como los editores han sido inundados por manuscritos, una evaluación negativa puede rechazar un manuscrito válido. Está claro que un revisor reflexivo puede proporcionar una comprensión más profunda de lo que está equivocado en un artículo que lo que hace una crítica positiva superficial, es más importante que los editores no rechacen automáticamente manuscritos solo por haber recibido una evaluación negativa.

El proceso editorial de eLife está proyectado para que cada manuscrito esté a cargo de un editor que sea apto para evaluar la ciencia por sí mismo. Además de eso, después de recibirse la última evaluación, se solicita a cada evaluador comentar sobre las otras opiniones: para manuscritos que fueron evaluados favorablemente, el objetivo de la consulta es acordar cuales revisiones son esenciales para garantizar la aceptación de un manuscrito. Los autores, en seguida, reciben una carta de decisión explicando las revisiones que son necesarias, en vez de responder a dos o tres informes de evaluadores que pueden ser inconsistentes entre sí y, posiblemente, hasta contradictorias.

¿Qué hemos aprendido después de dos años de publicación de eLife? La queja más común de los evaluadores es que los autores están sobrevalorado su trabajo. Entendemos que la competencia por financiamiento y páginas en revistas de prestigio llevó a los autores a encuadrar su trabajo en términos más ambiciosos a nivel mundial. Entendemos que hay una línea tenue entre intentar expresar de forma clara y convincente la contribución realizada por un manuscrito y hacer reivindicaciones que están más allá de lo que el manuscrito podría hacer. De hecho, gran parte de la discusión en nuestras sesiones de consulta entre evaluadores giran en torno de lo que un artículo realmente alcanzó y lo que no alcanzó, y mucho de nuestro esfuerzo se emplea para garantizar que todos los artículos de eLife describan con precisión las experiencias hechas y los datos recolectados.

Un problema actual es que los revisores se habituaron a solicitar nuevos experimentos. La política de eLife es respetar el punto de vista de los autores sobre lo que ellos quieren que sea su artículo, y partir de la premisa de que ellos dedicaron tiempo suficiente considerando cuán lejos llevar un tema determinado. El trabajo de los editores y revisores es decidir si este punto de vista es publicable o no: no es el papel del editor o revisor definir el alcance del artículo. En los primeros días de eLife una revisión de un joven profesor asistente solicitó a los autores la realización de una serie de nuevos experimentos sustanciales antes de presentar una nueva versión del manuscrito. Cuando se le preguntó por el editor de eLife encargado del proceso de evaluación si estos experimentos adicionales eran críticos o no, el evaluador respondió: ‘Yo pensé que mi trabajo de evaluador era pedir siempre más experimentos, pero no son realmente necesarios’. Es triste que nuestros jóvenes científicos apenas conocen un mundo en el que se supone que los evaluadores siempre tienen que solicitar experimentos nuevos y sustanciales.

Sabemos que el proceso editorial de eLife no es perfecto. Sin duda, nos rehusamos a considerar algunos artículos importantes y rechazamos otros en base a los comentarios de los evaluadores que fueron bien intencionados, pero que pudieran no haber entendido la cuestión. Y probablemente publicamos artículos que se revelaron irrelevantes. Estamos conscientes de que la evaluación por pares, en el mejor de los casos no es perfecta. Dicho esto, creemos que nuestro proceso de consulta pionero mejora la evaluación. En numerosas ocasiones, un evaluador ha impugnado una evaluación realizada por otro, y el resultado fue más sustancial y científicamente correcto. Muchos de nuestros evaluadores consideran que este aspecto del proceso de evaluación trae de vuelta la satisfacción del discurso científico en torno a las ideas.

Una característica central de eLife es que somos capaces de publicar trabajos excelentes, no importa cuántas figuras contenga: también podemos incorporar datos en bruto y videos en los artículos. Otra característica de eLife es que estamos abiertos a trabajos que desafíen el conocimiento establecido, las circunstancias y alteración de datos, y artículos que cruzan las fronteras disciplinarias. Esperamos también que eLife tenga la perspectiva de reconocer que los autores invierten mucho en su trabajo, y que, en tanto los evaluadores puedan ser más ‘objetivos’ que los autores, son los autores los que firman el artículo y colocan sus reputaciones en juego, no así los evaluadores. Ellos pueden ayudar a garantizar que los documentos tengan sentido y que el trabajo presentado sea riguroso. En tanto, son los autores que ofrecen creatividad, imaginación y años de duro trabajo.

Como editores, debemos recordar que tenemos la obligación con los autores y los lectores de publicar trabajos que hagan avanzar el área, y que los autores confían a eLife sus mejores trabajos y nos honran al hacerlo. Además, estamos interesados en trabajos que mejoren nuestra comprensión de los procesos biológicos básicos, como también estamos interesados en trabajos que tienen aplicaciones médicas evidentes. Las ciencias biomédicas y de la vida están cambiando rápidamente, y la importancia de los métodos cuantitativos está aumentando, por lo tanto nos esforzamos para mantenernos suficientemente flexibles para lidiar con los nuevos desarrollos y áreas que puedan surgir, evitando la tentación de seguir modas pasajeras.

Nuestro objetivo es recuperar los mejores aspectos de un tiempo que ofrecía a los científicos el espacio que precisaban para contar correctamente un tema, aprovechando también las inmensas oportunidades ofrecidas por las tecnologías digitales de hoy y de mañana.

Referencia

MALHORTA, V.; and MARDER, E. The pleasure of publishing. eLife. 2015, vol. 4:e05770. DOI: http://dx.doi.org/10.7554/elife.05770.

Artículo original en inglés

http://elifesciences.org/content/elife/4/e05770.full.pdf.

 

Traducido del original en inglés por Ernesto Spinak.

 

Como citar este post [ISO 690/2010]:

MALHOTRA, V. and MARDER, E. El placer de publicar – Publicado originalmente en la revista eLife en Enero/2015 [online]. SciELO en Perspectiva, 2015 [viewed ]. Available from: https://blog.scielo.org/es/2015/05/11/el-placer-de-publicar-publicado-originalmente-en-la-revista-elife-en-enero2015/

 

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