Estudio propone una taxonomía de razones para citar artículos en publicaciones científicas

Por Lilian Nassi-Caló

La ciencia avanza en base al conocimiento previo acumulado, y los investigadores hacen sus contribuciones a partir de los descubrimientos de otros. La forma más usual de referenciar a trabajos anteriores en artículos científicos es mediante las citas a artículos publicados. Sin embargo, la importancia de las citas en la comunicación científica moderna y en la cienciometría va mucho más allá de la simple atribución de autoría, o reconocimiento de las ideas originales de otros autores. Las citaciones se han convertido en moneda valiosa que confiere credibilidad, visibilidad y prestigio, convirtiéndose en indicadores de calidad.

Diferentes autores de diferentes disciplinas poseen distintos hábitos de hacer citas, sin embargo se asume como verdadero que generalmente los investigadores poseen repertorios establecidos para hacer citas. Partiendo de esta premisa, los autores suecos Martin Erikson y Peter Erlandson proponen un modelo que intenta explicar la variedad de motivos que rigen la práctica de citaciones durante la redacción de artículos científicos en general, independientemente del área de conocimiento1.

La comprensión de la práctica científica implica la exploración de los motivos para citar, un proceso que envuelve decisiones psicosociales. De éstas, la motivación es, tal vez, el tema más importante que afecta la validez del análisis de citas. Además, el entendimiento de los motivos para y los efectos de la citación, puede proporcionar un entendimiento mayor del análisis cuantitativo de las citaciones, y si todas deben ser tratadas por igual o no.

Este análisis asume vital importancia hoy en día, dado el creciente impacto de los estudios bibliométricos en la evaluación de las revistas, la investigación, los investigadores, las instituciones y los fondos que conceden para la investigación.

Hay principalmente dos enfoques conceptuales sobre las prácticas de citaciones de la literatura científica. La primera es normativa e implica el intercambio de crédito en la comunidad científica2. En ella, las citas son vistas como forma de moneda simbólica usada para pagar deudas intelectuales. El segundo enfoque es social y construccionista3,4,5 y argumenta que las citas no pueden ser comprendidas solo a través del dominio intelectual. Los dos planteamientos son reunidos en el entendimiento de que las citas son un punto de encuentro entre el sistema retórico para crear influencia y poder, un sistema de intercambio de créditos por el trabajo realizado6.

Numerosos estudios examinados por los autores analizaron la práctica de citas en la literatura científica, pero se detuvieron principalmente en su clasificación, o su interpretación desde el punto de vista del lector. Muchas de ellas, inclusive, son totalmente irrelevantes para sustentar los argumentos del autor, y pueden servir para, por ejemplo, la promoción de su propio trabajo, o señalar la dependencia del autor citado, o también algún beneficio personal o profesional.

El artículo en cuestión, sin embargo, se centra principalmente en las razones para citar, una vez que hay evidencias que hay poca o ninguna correlación entre los motivos elegidos por los autores para citar y la interpretación de estas razones por los lectores, al explorar, en lugar de clasificar o analizar cuantitativamente las citas, las razones de su inclusión en los artículos.

El punto de partida del estudio es la concepción del autor sobre los potenciales lectores durante el proceso de la escritura científica. Los lectores potenciales incluyen los autores citados, revisores, editores, colegas, adversarios, instituciones de financiación, o lectores en general en la comunidad científica. No todos los autores los consideran en su totalidad, pero algunos lo hacen hasta cierto punto. El autor citante intenta influir a sus lectores en el ámbito de sus intereses, pero busca lograr el equilibrio mediante la adhesión a los ideales científicos. Con el fin de identificar esta búsqueda del autor, el artículo en cuestión propone una serie de funciones que las citaciones pueden aportar al autor.

Las cuatro categorías principales de “motivos para citar” propuestas por Erikson y Erlandson pretenden dar una visión general de estos motivos. Ellas son (i) Argumentación, (ii) Alineamiento Social, (iii) Alineamiento Mercantil, y (iv) Datos. Una cita puede pertenecer a más de una categoría, aún si no aparece más que una única vez a lo largo del texto. Las tres primeras categorías se encuentran en artículos de todo tipo, mientras que la última es usada sólo en los artículos de revisión o meta análisis.

Argumentación

Esta es la función tradicional de citar, en la que la referencia se incluye para apoyar una idea o punto de vista. Esta categoría puede subdividirse en cinco subcategorías: Delimitación, Apoyo Activo, Crítica Activa, Apoyo Pasivo y Lectura Complementaria.

En la cita por delimitación el autor sitúa su trabajo en relación con diversas metodologías o enfoques teóricos, y puede enfatizarlos o silenciarlos para aclarar su punto de partida, mencionando qué partes del artículo citado no son relevantes sin que ello revele una crítica o aprobación.

Apoyo activo se utiliza cuando el autor usa la cita para reforzar argumentos mostrando que otros comparten su opinión, e implica necesariamente que el autor citado es correcto. Al hacerlo, el autor citante asume un punto de vista activo usando referencias anteriores a su trabajo como argumentos explícitos.

La crítica activa implica la argumentación crítica a partir de la discusión de los presuntos errores por parte del autor citado sobre los detalles metodológicos, deficiencias conceptuales o las conclusiones, o también la crítica de los enfoques generales o escuelas de pensamiento. De la misma manera en el apoyo activo, el autor utiliza la cita para defender su estudio, pero en este caso señalando defectos en los trabajos previos. Es importante resaltar que las citas negativas representan una pequeña fracción de las citaciones publicadas, pues los autores citantes son reacios a dar crédito negativo a otros autores.

La fuerza de una cita puede no estar en la línea de argumentación que propone, sino en el prestigio de la revista donde fue publicada. El estudio prestigioso, por lo tanto, puede ser citado para recibirse otros beneficios, pero en el caso del apoyo pasivo, puede ser incluido si el autor citante considera que su inclusión podrá reforzar su punto de vista, incluso si hubiera otro artículo más adecuado para ser citado, pero de menor prestigio. Un ejemplo particular de este tipo son las citas que corroboran ideas consideradas como conocimiento tácito.

Las citas que no están directamente relacionadas con la argumentación del artículo, sino que se utilizan para dirigir a lectura adicional constituyen la última subcategoría de la Argumentación. A diferencia de las anteriores, sin embargo, estas citas son indirectas en su función, pero son utilizadas cuando el ámbito del artículo es limitado, y le dan al autor la sensación de que su artículo será más completo con su inclusión.

Alineamiento Social

En la segunda categoría principal, el motivo para citar está en la identidad del autor, o en su auto concepto. En todas las subcategorías – Tradición científica, Autoimagen científica, y Compensación del esfuerzo – el autor se presenta a lo largo del texto al mismo tiempo que proporciona la seguridad de un campo bien definido. Estas referencias son más usadas para demostrar las asociaciones profesionales del autor que para apoyar un argumento, y por eso pueden ser denominadas citaciones proforma. De cualquier manera, al mostrar sus asociaciones y colaboraciones el autor citante crea un contexto al potencial lector.

La subcategoría Tradición científica cubre al menos tres dimensiones, siendo amplia e importante. Primero se debe considerar las diferencias entras las disciplinas científicas en relación al número y tipo de referencias consideradas válidas para citar, en segundo lugar, las diferencias de expectativa referentes a la independencia demostrada por el autor en seleccionar y usar las citas y finalmente, las diferencias de expectativa en cuanto a cuál fuente citar. Estas opciones dependerán del tipo de publicación (artículos de revistas o monografías) y también por el hecho de que existieren referencias consideradas seminales en cada área, cuyo empleo provee poder de persuasión adicional al texto.

La Autoimagen científica de un autor puede ser moldeada en su publicación mediante el uso de citas, por ejemplo, mostrándose posicionado en la corriente principal o de vanguardia. El autor también puede posicionarse en este aspecto citando otras tradiciones, o resaltando ideas y pensamientos de otras disciplinas. En esta subcategoría, la cita no es usada para definir la tradición con la cual el autor desea ser identificado, sino construir una imagen deseada de cómo el autor se posiciona frente a su tradición. Así, los artículos respetables pueden ser citados para ganar de su credibilidad, incluso si no parecen estar relacionados con el contenido específico del estudio.

La cita por compensación del esfuerzo sucede cuando un autor lee un artículo por completo para eventualmente descubrir que no está alineado con su estudio, sin embargo acaba por ser citado para, de alguna manera, compensar por el trabajo de haberlo leído, acreditando que su inclusión pueda contribuir para mejorar su autoimagen.

Alineamiento Mercantil

Al usar citas con la finalidad de ganar créditos de varias maneras, el autor citante incurre en el Alineamiento mercantil. La norma de Robert Merton, según la cual la cita proviene del intercambio de créditos en la comunidad científica se aplica a esta categoría, que puede ser tanto valorada como desaconsejada. Las subcategorías que la componen son el Crédito, Credenciales propias, Moneda de cambio, y Compromiso.

Hay distinciones entre dar créditos a trabajos de otros autores e incluirlos en un argumento, y algunos autores sugieren que más importante que el reconocimiento de los derechos de propiedad de un autor es, de hecho, el poder de persuasión ejercido por la cita. De todos modos, dar crédito a otros autores es fundamental en el proceso de redacción científica, pues muestra que la idea ha sido, hasta cierto punto, compartida con otros. Al compartir el conocimiento mediante la cita, el autor puede haber debilitado su argumento, pero por cada cita hecha, parte de este crédito retorna al autor citante, por su rigor y conocimiento en el tema.

Autores talentosos que quieren demostrar su amplio dominio en un tema pueden hacer uso de varias fuentes de citas que, combinadas de la forma correcta, actúan en su favor. En estos casos, las citas – credenciales propias – son incluidas no por causa de su contenido, sino por el simple hecho de que una gran lista de ellas puede denotar un gran conocimiento o un enfoque más ambicioso.

En el proceso de cita por intercambio, el autor incluye en su estudio una cita esperando que él a su vez sea citado en retorno, creando así una especie de colaboración entre los autores de una misma institución o área de investigación. Su uso excesivo, sin embargo, puede llevar a la inhibición de nuevas ideas.

La autopromoción en citas se da cuando el autor citante cita su propia publicación anterior, pretendiendo darle mayor visibilidad e interés. Se nota en los últimos años una tendencia al aumento del número de autocitas en los análisis cuantitativos de citaciones.

En la cita por compromiso el autor pretende causar una buena impresión al editor o revisores de la revista, mostrándose amplio y exhaustivo, sea por la elección de las referencias como por su número. Se debe, sin embargo, evitar incluir referencias publicadas en la misma revista, por tratarse de una práctica desaconsejada en varios casos. Es más aceptable incluir citas sugeridas por el evaluador durante el proceso de revisión.

Datos

La cuarta categoría difiere de las tres previas, pues la literatura citada, en este caso, es usada como dato por el autor citante. Hay tres subcategorías: Revisión, Meta análisis y Texto de Estudio.

En el caso de las revisiones, el propósito de la cita es presentar al lector una visión general de un área en un artículo de revisión o disertación.

En el meta análisis el autor cita el artículo para usar los datos en el que se basa el artículo citado como base para un nuevo estudio. Mediante la comparación y combinación de resultados de estudios previamente publicados pueden surgir nuevos patrones en los resultados, corroborando o contradiciendo las teorías y métodos que están siendo analizados. Las citas en las revisiones sistemáticas también se ajustan a esta categoría.

En los textos de estudio, el texto citado se como un dato de un estudio empírico, por ejemplo análisis de discursos, en que el artículo citado no es precisamente un artículo científico, pero expresa una opinión.

Reflexión

La taxonomía de motivos para citar presentada por Erikson y Erlandson ilustra la complejidad de la psicología de las citas hechas en artículos científicos. Por lo tanto, es imposible identificar en un artículo publicado si una referencia fue citada por tal o cual razón. Sin embargo, dada la importancia que las citas encuentran en los análisis de revistas, investigadores, instituciones, y toda la comunidad científica, la taxonomía propuesta puede, por ejemplo, proporcionar bases teóricas para la investigación empírica sobre cómo los investigadores iniciantes desarrollan sus prácticas de citación dentro de un grupo. De todos modos, la reflexión de los autores apunta al análisis de sus propios motivos para citar los artículos en su propio estudio. Ellos invitan – y desafían a los lectores – para sacar conclusiones sobre sus motivos para citar analizando la forma con que las citas aparecen a lo largo del texto.

Notas

¹ ERIKSON, M.G., and ERLANDSON, P. A taxonomy of motives to cite. Soc. Stud. Sci. 2014, vol. 44, nº 4, pp. 625-637.

² MERTON, R.K. The normative structure of science. In: MERTON, R.K., ed. The Sociology of Science: Theoretical and Empirical Investigations. Chicago, IL: University of Chicago Press, 1973. pp. 267–278.

³ GILBERT, G.N. The transformation of research findings into scientific knowledge. Soc. Stud. Sci. 1976, vol. 6, nº 3/ 4, pp. 281–306.

4 GILBERT, G.N. Referencing as persuasion. Soc. Stud. Sci. 1977, vol. 7, nº 1, pp. 113–122. Latour, 1987

5 LATOUR, B. Science in Action. Cambridge, MA: Harvard University Press, 1987.

6 COZZENS, S.E. What do citations count? The rhetoric-first model. Scientometrics. 1989, vol. 15, nº 5–6, pp. 437–447.

Referencia

ERIKSON, M.G., and ERLANDSON, P. A taxonomy of motives to cite. Soc. Stud. Sci. 2014, vol. 44, nº 4, pp. 625-637.

 

lilianSobre Lilian Nassi-Calò

Lilian Nassi-Calò estudió química en el Instituto de Química de la USP, tiene un doctorado en Bioquímica por la misma institución y un pos doctorado como becaria de la Fundación Alexander von Humboldt en Wuerzburg, Alemania. Después de concluir sus estudios, fue docente e investigadora en el IQ-USP. Trabajó en la industria privada como química industrial y actualmente es Coordinadora de Comunicación Científica en BIREME/OPS/OMS y colaboradora de SciELO.

 

Traducido del orginal en portugués por Ernesto Spinak.

 

Como citar este post [ISO 690/2010]:

NASSI-CALÒ, L. Estudio propone una taxonomía de razones para citar artículos en publicaciones científicas [online]. SciELO en Perspectiva, 2014 [viewed ]. Available from: http://blog.scielo.org/es/2014/11/07/estudio-propone-una-taxonomia-de-razones-para-citar-articulos-en-publicaciones-cientificas/

 

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