{"id":2091,"date":"2016-05-19T12:01:31","date_gmt":"2016-05-19T15:01:31","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.scielo.org\/es\/?p=2091"},"modified":"2016-05-25T15:56:36","modified_gmt":"2016-05-25T18:56:36","slug":"la-busqueda-de-la-literatura-cientifica-como-los-lectores-descubren-contenidos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.scielo.org\/es\/2016\/05\/19\/la-busqueda-de-la-literatura-cientifica-como-los-lectores-descubren-contenidos\/","title":{"rendered":"La b\u00fasqueda de la literatura cient\u00edfica: c\u00f3mo los lectores descubren contenidos"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Lilian Nassi-Cal\u00f2<\/strong><\/p>\n<div id=\"attachment_3012\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-3012\" class=\"wp-image-3012 size-medium\" src=\"http:\/\/blog.scielo.org\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/literatura-cient\u00edfica-300x225.png\" alt=\"Foto: Mark Deckers.\" width=\"300\" height=\"225\" \/><p id=\"caption-attachment-3012\" class=\"wp-caption-text\">Foto: <a href=\"http:\/\/www.flickr.com\/photos\/27454036@N03\/6050628508\/in\/photolist-adF44b-ksgJDV-ksgK3R-7jBzG6-dWUtp9-FM8cU-4e5zt2-ai74zB-kshsH2-gzFbE-ciPgYq-bX5uiE-h55xW-jFPLh-okrC-543uGw-4ppd1r-jUKyt9-o2syYJ-7UpJ8k-m9ZSn-drFzGJ-a9sVnC-37F7rb-a9sVkU-dW7ofR-aH5UFx-9AcngU-f1DoYd-hNj9P-jcRVKa-8GjtML-4XmARC-qHgyh3-7p53nb-7827nu-bEopw5-782877-9EDxXy-9t4ay2-e4hJWp-wXMBSy-dHXZre-eihzLd-7cDAaw-ny2u8G-6mwA-5RDgTy-kzFa6n-51hAFv\" target=\"_blank\">Mark Deckers<\/a>.<\/p><\/div>\n<p>Internet cambi\u00f3 definitivamente la forma por la que se publica la literatura acad\u00e9mica y se pone a disposici\u00f3n. Si hubo un aumento sustancial de las fuentes de informaci\u00f3n, esto se ha visto acompa\u00f1ado por la aparici\u00f3n de numerosas posibilidades de b\u00fasqueda y localizaci\u00f3n de la literatura. Motores de b\u00fasqueda, bases de datos, indexadores, agregadores, sitios web de la revista y\/o del editor, redes sociales, herramientas para comentar y compartir publicaciones y muchos otros se han creado y perfeccionado a lo largo del tiempo, ofreciendo a los lectores varias formas de llegar a los mismos contenidos. Poco se sabe, sin embargo, sobre los h\u00e1bitos de b\u00fasqueda de los lectores de la literatura cient\u00edfica \u2013 c\u00f3mo los acad\u00e9micos, investigadores, estudiantes, profesores, y profesionales buscan y seleccionan contenidos de su inter\u00e9s a trav\u00e9s de la sobrecarga de informaci\u00f3n disponible.<\/p>\n<p>Un estudio detallado de Tracy Gardner y Simon Inger, especialistas en publicaci\u00f3n y gesti\u00f3n de revistas cient\u00edficas, publicado en marzo de 2016<sup>1<\/sup>, tuvo como objetivo llenar este vac\u00edo. A trav\u00e9s de una encuesta online realizada con m\u00e1s de 40 mil lectores entre octubre y diciembre de 2015 en todo el mundo, fue posible a los autores describir un vasto panorama de los h\u00e1bitos de lectura de los entrevistados. La investigaci\u00f3n se suma al conocimiento de estudios previos desarrollados con los mismos procedimientos por los autores en 2005, 2008 y 2012, y permite comparar la evoluci\u00f3n del comportamiento de los lectores en los \u00faltimos dos a\u00f1os. Adem\u00e1s, la investigaci\u00f3n incluy\u00f3 datos sobre el \u00e1rea de conocimiento, pa\u00eds, nivel acad\u00e9mico, y sector de los entrevistados, lo que permite trazar un perfil de comportamiento de acuerdo con estas variables.<\/p>\n<p>Es importante notar, sin embargo, que a pesar de la diversidad de los encuestados, los resultados de las investigaciones de 2012 y 2015 fueron normalizados para adecuar las muestras demogr\u00e1ficas de 2005 y 2008. Por lo tanto, los resultados de estos diez a\u00f1os son, predominantemente, de investigadores acad\u00e9micos en las \u00e1reas de ciencia, tecnolog\u00eda y medicina, trabajando en pa\u00edses de Europa y en los Estados Unidos.<\/p>\n<p>Un resultado importante es que mientras que las bases bibliogr\u00e1ficas siguen siendo la fuente m\u00e1s relevante, su importancia viene disminuyendo desde 2008, perdiendo lugar con los motores de b\u00fasqueda acad\u00e9micos, las redes sociales y servicios de agregadores como EBSCO, <em>ProQuest<\/em>, y <em>JStor<\/em>. Los servicios de biblioteca ganaron relevancia en 2012 y vienen manteniendo su posici\u00f3n. Aunque desalentadas por los bibliotecarios, las fuentes transmitidas por las propias revistas y\/o sus editores vienen creciendo en importancia a trav\u00e9s de las \u00e1reas, sectores y perfiles de los pa\u00edses.<\/p>\n<p>Al evaluar la tendencia por \u00e1rea de conocimiento, los acad\u00e9micos de pa\u00edses de altos ingresos en ciencias de la vida muestran preferencia por las bases bibliogr\u00e1ficas (t\u00edpicamente PubMed), a pesar de una peque\u00f1a disminuci\u00f3n en comparaci\u00f3n con 2012, seguido por los motores de b\u00fasqueda acad\u00e9micos. En esta poblaci\u00f3n, las redes sociales, agregadores y fuentes controladas por el editor muestran un aumento en el mismo per\u00edodo. Analizando esta comparaci\u00f3n con el \u00e1rea de Humanidades (tambi\u00e9n entre acad\u00e9micos de pa\u00edses de altos ingresos), se observa un cuadro bastante diverso. Entre 2012 y 2015, s\u00f3lo las redes sociales tuvieron un aumento de importancia, permaneciendo, sin embargo, en un nivel bajo frente a las bases bibliogr\u00e1ficas, agregadores, servicios de biblioteca y motores de b\u00fasqueda acad\u00e9mica.<\/p>\n<p>A pesar del ligero descenso en importancia entre 2012 y 2015 en algunas \u00e1reas como ciencias de la vida, medicina, ingenier\u00eda y ciencias de la tierra, las bases bibliogr\u00e1ficas siguen siendo la fuente m\u00e1s utilizada por los acad\u00e9micos en todo el mundo, creciendo en importancia en f\u00edsica y astronom\u00eda y ciencias de la computaci\u00f3n. Las redes sociales, por otro lado, todav\u00eda no ocupan una posici\u00f3n destacada en la b\u00fasqueda de literatura, sin embargo muestran un significativo aumento en importancia a partir de 2012 en todas las \u00e1reas del conocimiento.<\/p>\n<p>Los sitios de revistas y editores crecieron en importancia entre 2012 y 2015 en todas las \u00e1reas del conocimiento, sobre todo en agricultura, ciencias de la tierra, ingenier\u00eda, f\u00edsica, ciencias de la vida, medicina y ciencias sociales. Este crecimiento puede atribuirse a acciones de m\u00e1rquetin de los editores principalmente a trav\u00e9s de las redes sociales, que hicieron mejoras en los sistemas de b\u00fasqueda en sus portales, atrayendo principalmente investigadores.<\/p>\n<p>La evaluaci\u00f3n de preferencias de profesionales no acad\u00e9micos como el sector m\u00e9dico, de gobierno, y corporativo, la preferencia recae principalmente en las bases de datos bibliogr\u00e1ficas, motores de b\u00fasqueda acad\u00e9micos y sitios de editores y de revistas.<\/p>\n<p>Al analizar la preferencia por \u00e1rea geogr\u00e1fica, se notan comportamientos bastantes diferentes. Los acad\u00e9micos de Asia, \u00c1frica y Am\u00e9rica del Sur sit\u00faan los sitios de editores, motores de b\u00fasqueda acad\u00e9micos y bases bibliogr\u00e1ficas en el mismo nivel de importancia. Por otro lado, sus pares en Europa y Estados Unidos consideran a los primeros menos importantes en relaci\u00f3n a los otros dos. Las bases bibliogr\u00e1ficas son la principal fuente de consulta entre acad\u00e9micos de Am\u00e9rica del Sur. Los agregadores son menos relevantes en Europa que en EUA, y las redes sociales son menos importantes en Europa y Am\u00e9rica del Norte que en las dem\u00e1s regiones, presumiblemente debido a la disponibilidad de textos completos en acceso libre en estos sitios. Esta observaci\u00f3n es la preferencia de estas fuentes especialmente en pa\u00edses de ingresos bajos y medios, as\u00ed como los sitios de editoriales y de revistas.<\/p>\n<p>La tabla que sigue relaciona las fuentes preferidas utilizadas por los investigadores de Am\u00e9rica del Sur para buscar art\u00edculos en 2015 (en orden decreciente de importancia):<\/p>\n<table style=\"margin-left: auto; margin-right: auto;\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>Base de datos bibliogr\u00e1fica<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>Motor de b\u00fasqueda acad\u00e9mico<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>Sitio web del editor<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>Agregador<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>Motor de b\u00fasqueda general<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>Sitio web de la revista<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>Servicios de biblioteca<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>Alertas de revistas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>Redes sociales generales y acad\u00e9micas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>Sitio web de sociedad cient\u00edfica<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<br \/>\nEn cuanto al uso de motores de b\u00fasqueda, la investigaci\u00f3n muestra que en 2015 solamente el sector acad\u00e9mico prefiere a Google Scholar sobre Google, y el sector empresarial es el que menos usa el motor de b\u00fasqueda acad\u00e9mico. En el sector acad\u00e9mico, Google Scholar es m\u00e1s utilizado que Google en los Estados Unidos y la mayor\u00eda de los pa\u00edses de Europa, adem\u00e1s de Brasil. Por otro lado, en \u00c1frica y Asia prefieren Google, posiblemente por desconocer su contraparte acad\u00e9mica. En China, el uso de Google est\u00e1 parcialmente restringido, siendo reemplazado por Baidu. Sumando Google y Baidu superan al Google acad\u00e9mico en ese pa\u00eds. Analizando por disciplina, Google Scholar se usa preferentemente a Google por acad\u00e9micos de las \u00e1reas de Ciencias Sociales y Pol\u00edticas, Psicolog\u00eda, Medicina, Ciencias de la Vida, Ciencias Ambientales, Educaci\u00f3n, Ciencias de la Tierra, Ciencias de Computaci\u00f3n, Econom\u00eda y Finanzas, y Ciencias Agrarias.<\/p>\n<p>La encuesta tambi\u00e9n pregunt\u00f3 a los entrevistados qu\u00e9 proporci\u00f3n de art\u00edculos de revistas los usuarios acceden de diferentes fuentes. Analizando el sector acad\u00e9mico por niveles de ingresos de sus pa\u00edses, se nota que los sitios de revistas o editores, o agregadores de texto completo o colecciones de revistas son los m\u00e1s frecuentes, independientes del perfil del pa\u00eds. Posiblemente programas como Hinari, Gift y Agora en pa\u00edses de ingresos bajos y medios contribuyen a este resultado. A continuaci\u00f3n siguen los repositorios institucionales, con mayor frecuencia de uso por investigadores de altos ingresos, ya que su uso requiere que las instituciones generen estos archivos. El uso de repositorios tem\u00e1ticos, por otra parte, se muestra independiente del perfil del pa\u00eds de los usuarios, por su car\u00e1cter m\u00e1s global. En igual proporci\u00f3n est\u00e1n los medios sociales acad\u00e9micos como <em>ResearhGate<\/em>, <em>Mendeley<\/em> o <em>Academia.edu<\/em>. La alternativa de copias de art\u00edculos enviados por colegas o por el autor se utiliza en una baja proporci\u00f3n y en igual nivel por pa\u00edses de diferentes perfiles socioecon\u00f3micos. Esto indica que la b\u00fasqueda de fuentes abiertas de la literatura es una pr\u00e1ctica com\u00fan, incluso entre acad\u00e9micos de altos ingresos, que presumiblemente cuentan con recursos eficientes de bibliotecas para tener acceso a las revistas por suscripci\u00f3n.<\/p>\n<p>El uso de dispositivos m\u00f3viles como tablets y tel\u00e9fonos inteligentes para buscar y leer art\u00edculos cient\u00edficos ha ido aumentando en los \u00faltimos a\u00f1os. A partir de 2012, los autores del estudio han incluido en el cuestionario preguntas sobre la frecuencia de su uso. En pa\u00edses de bajos ingresos, hubo una disminuci\u00f3n significativa en el uso de equipos de mesa en favor de las tablets y tel\u00e9fonos inteligentes en 2015 en comparaci\u00f3n con 2012, sin embargo el uso de laptops se mantuvo sin cambios. En pa\u00edses de altos ingresos, sin embargo, la reducci\u00f3n en el uso de equipos de mesa a favor de dispositivos m\u00f3viles fue de solo 4%. Esta tendencia refuerza el uso creciente de dispositivos en pa\u00edses de ingresos bajos y medios para varias finalidades acad\u00e9micas. Sin embargo esta tendencia no se observa s\u00f3lo en el mundo en desarrollo. El sector m\u00e9dico en todo el mundo present\u00f3 pr\u00e1cticamente el mismo comportamiento frente a la sustituci\u00f3n de equipos de mesa por dispositivos m\u00f3viles para tener acceso a art\u00edculos de revistas. Esta tendencia est\u00e1 causando que los sitios de editoriales y de revistas ofrezcan interfaces adecuadas al uso en tablets y tel\u00e9fonos inteligentes. El uso de aplicaciones en dispositivos para tener acceso y leer art\u00edculos, sin embargo, todav\u00eda est\u00e1 bastante restringido, siendo m\u00e1s frecuente en pa\u00edses de ingresos bajos y medios en \u00e1reas como la medicina.<\/p>\n<p>Dado el n\u00famero de usuarios que se\u00f1alaron a los sitios de revistas o editoriales como fuente principal de consulta, la investigaci\u00f3n pregunt\u00f3 a los entrevistados qu\u00e9 recursos en estos sitios consideraban \u00fatiles. Los resultados indican que los alertas de contenidos del fasc\u00edculo, que eran considerados relevantes en 2015, dejaron de serlo a lo largo de los a\u00f1os, alcanzando el menor valor en 2015. Por otra parte, la indicaci\u00f3n de art\u00edculos relacionados creci\u00f3 desde 2012. Los enlaces para referencias, servicio de b\u00fasqueda por tema o autor y descarga de im\u00e1genes tambi\u00e9n crecieron en importancia desde 2012. Por otra parte, las noticias, m\u00e9tricas a nivel de art\u00edculo, y compartir con las redes sociales no atraen la atenci\u00f3n de los acad\u00e9micos de manera general, al contrario de lo esperado en funci\u00f3n de la popularidad de las redes sociales en el intercambio de informaci\u00f3n sobre literatura cient\u00edfica.<\/p>\n<p>Los resultados de este estudio y de las ediciones anteriores indican que hay una enorme diversidad en la forma en que los usuarios de diversos sectores y \u00e1reas buscan y tienen acceso a la literatura cient\u00edfica. Se nota un denominador com\u00fan, sin embargo, que es el conocimiento sobre las varias opciones al servicio de los usuarios. Los esfuerzos por los editores y servicios de biblioteca para mejorar los recursos de sus sitios est\u00e1n siendo reconocidos, considerando el aumento de la popularidad de estas fuentes. Las bases bibliogr\u00e1ficas tradicionales, sin embargo, siguen siendo la fuente de consulta m\u00e1s importante en pr\u00e1cticamente todos los sectores y \u00e1reas del conocimiento.<\/p>\n<h3>Nota<\/h3>\n<p>1. INGER, S. and GARDNER, T. Scholarly Journals Publishing Practice. Academic journal publishers&#8217; policies and practices in online publishing. Fourth survey 2013. 2013. ISBN: online 978-0-907341-46-8; ISBN 978-0-907341-45-1. Available from: <a href=\"http:\/\/www.alpsp.org\/Ebusiness\/ProductCatalog\/Product.aspx?ID=359\" target=\"_blank\">http:\/\/www.alpsp.org\/Ebusiness\/ProductCatalog\/Product.aspx?ID=359<\/a><\/p>\n<h3>Referencias<\/h3>\n<p>How Readers Navigate to Scholarly Content &#8211; 2008 Edition. Renew Training. 2012. Available from: <a href=\"http:\/\/www.amazon.com\/dp\/B009N23F94\" target=\"_blank\">http:\/\/www.amazon.com\/dp\/B009N23F94<\/a><\/p>\n<p>INGER, S. and GARDNER, T. How Readers Discover Content in Scholarly Publications. Trends in reader behavior from 2005 to 2015. 2015. ISBN 978-0-9573920-4-5 Available from: <a href=\"http:\/\/www.simoningerconsulting.com\/nar\/how_readers_discover.html\" target=\"_blank\">http:\/\/www.simoningerconsulting.com\/nar\/how_readers_discover.html<\/a><\/p>\n<p>INGER, S. and GARDNER, T. Scholarly Journals Publishing Practice. Academic journal publishers&#8217; policies and practices in online publishing. Fourth survey, 2013. ISBN: online 978-0-907341-46-8; ISBN 978-0-907341-45-1. Available from: <a href=\"http:\/\/www.alpsp.org\/Ebusiness\/ProductCatalog\/Product.aspx?ID=359\" target=\"_blank\">http:\/\/www.alpsp.org\/Ebusiness\/ProductCatalog\/Product.aspx?ID=359<\/a><\/p>\n<p>Survey Discovering Journals and Books 2015. Available from: <a href=\"http:\/\/sic.pub\/discover\" target=\"_blank\">http:\/\/sic.pub\/discover<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><a href=\"http:\/\/blog.scielo.org\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/Lilian.jpg\" target=\"_blank\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-907\" src=\"http:\/\/blog.scielo.org\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/Lilian.jpg\" alt=\"lilian\" width=\"180\" height=\"163\" \/><\/a>Sobre\u00a0Lilian Nassi-Cal\u00f2<\/h3>\n<p>Lilian Nassi-Cal\u00f2 estudi\u00f3 qu\u00edmica en el Instituto de Qu\u00edmica de la USP, tiene un doctorado en Bioqu\u00edmica por la misma instituci\u00f3n y un pos doctorado como becaria de la Fundaci\u00f3n Alexander von Humboldt en Wuerzburg, Alemania. Despu\u00e9s de concluir sus estudios, fue docente e investigadora en el IQ-USP. Trabaj\u00f3 en la industria privada como qu\u00edmica industrial y actualmente es Coordinadora de Comunicaci\u00f3n Cient\u00edfica en BIREME\/OPS\/OMS y colaboradora de SciELO.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Traducido del original en\u00a0<a href=\"http:\/\/blog.scielo.org\/blog\/2016\/05\/19\/a-busca-por-literatura-cientifica-como-os-leitores-descobrem-conteudos\" target=\"_blank\">portugu\u00e9s<\/a>\u00a0por Ernesto Spinak.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfCu\u00e1les son las fuentes m\u00e1s utilizadas por los investigadores y otros profesionales para buscar y acceder a la literatura cient\u00edfica? Un estudio pormenorizado conducido por especialistas en publicaci\u00f3n y gesti\u00f3n de revistas cient\u00edficas, publicado en marzo de 2016, tiene como objetivo responder la pregunta. A trav\u00e9s de una encuesta con m\u00e1s de 40 mil lectores en todo el mundo, fue posible a los autores describir un vasto panorama de los h\u00e1bitos de lectura de los usuarios compar\u00e1ndolos con los resultados de los \u00faltimos diez a\u00f1os. <span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span> <span class=\"more-link-wrap\"><a href=\"https:\/\/blog.scielo.org\/es\/2016\/05\/19\/la-busqueda-de-la-literatura-cientifica-como-los-lectores-descubren-contenidos\/\" class=\"more-link\"><span>Read More &rarr;<\/span><\/a><\/span><\/p>\n","protected":false},"author":22,"featured_media":2092,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":"","_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[3],"tags":[18,7,47,34],"class_list":["post-2091","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-analisis","tag-acceso-abierto","tag-comunicacion-cientifica","tag-difusion-de-la-informacion","tag-redes-sociales"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.scielo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2091","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.scielo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.scielo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.scielo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/22"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.scielo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2091"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/blog.scielo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2091\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2101,"href":"https:\/\/blog.scielo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2091\/revisions\/2101"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.scielo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2092"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.scielo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2091"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.scielo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2091"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.scielo.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2091"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}